4.04.2017

Muere el teórico de la democracia Giovanni Sartori, a los 92 años de edad

El politólogo italiano fue uno de los pensadores contemporáneos más relevantes en el estudio de los sistemas políticos y de partidos y un crítico tardío del multiculturalismo. 
Giovanni Sartori
Giovanni Sartori, en 2003, en Madrid

En una ocasión le preguntaron al profesor Giovanni Sartori, capaz de desplegar en cada respuesta un abrumador repertorio de argumentos e ironía que podían sonar a arrogancia intelectual, si no era demasiado altezzoso (altanero en italiano). Él respondió. “Ciertos personajes son pigmeos. Es inevitable mirarles desde arriba”. Sartori, que murió ayer a los 92 años, se refería principalmente a algunos exponentes de la clase política italiana, de quienes fue gran azote este pensador lúcido y brillante, autor de decenas de ensayos que han cambiado el estudio de la ciencia política.
Nacido en Florencia el 13 de mayo de 1924, ha sido uno de los intelectuales contemporáneos más relevantes en el análisis de las democracias y los sistemas de partidos políticos. Politólogo y sociólogo de mirada corrosiva e insobornable, fue capaz de aportar brillo, humor y, sobre todo, mucha claridad al embrollo legal, social y político de la sociedad italiana. A menudo con refrescante ironía y cierto sarasmo flotando sobre la carga científica que le permitían transitar con elegancia por un pensamiento tradicionalmente áspero.
Sartori fue profesor emérito en la Universidad de Florencia, y a partir de 1976 empezó a enseñar en universidades de Estados Unidos: primero en Stanford y luego en la de Columbia de Nueva York. Se convirtió en uno de los referentes del mundo de la comunicación con sus teorías sobre la influencia de los medios en la sociedad. Sus obras, de una incansable mordacidad y siempre combativas con el poder, han encendido la hoguera mediática y política cada vez que se han publicado. Sucedió con referencias como ¿Qué es la democracia? (1997), con La sociedad multiétnica: pluralismo, multiculturalismo y extranjeros (2001) o con el referencial Homo videns: la sociedad teledirigida (1998). En junio de 2015 publicó su último libro, La carrera hacia ninguna parte. Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro (Taurus).
Difícil de clasificar, incluso intelectualmente “extravagante”, como se definió él mismo en el discurso de la entrega de premios de los Príncipe de Asturias, su pensamiento siempre discurrió fuera de los esquemas o convenciones teóricas del establishment intelectual. Laico y crítico con la Iglesia, especialmente por su falta de control en la expansión de la población en los países pobres, fue acercando su mirada y sus tesis al conflicto generado por los crecientes fenómenos migratorios y el Islam, dos de sus últimas obsesiones políticas: muy a menudo polémicas por su pretendida distanciamiento del amable discurso multicultural. “La civilización occidental y el Islam actual son fundamentalmente incompatibles”, sostuvo en una entrevista con este periódico en 2001.
Contestario con el poder italiano de los últimos 20 años —suyos son los términos Porcellum o Matarellum que definen las caóticas leyes electorales italianas—, recibió ayer de este universo los mayores elogios. Puede que el Presidente del Consejo de Ministros, Paolo Gentiloni fuera el más preciso: “Gracias por la ciencia y la inteligencia corrosiva con la cual este estudioso ilustre ha dado mapa y nombre a la política para que pudiera reencontrarse a sí misma”.
En ese pequeño universo, una de sus obsesiones políticas fue el ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, a quien dedicó el libro El Sultanato, una recopilación de sus artículos sobre Il Cavaliere en Il Corriere della Sera. Pero su crítica se situó siempre a ambos lados del eje ideológico tradicional. Especialmente contra el también florentino y ex premier, Matteo Renzi. “Mientras Berlusconi era un tramposo blanco, Renzi es un tramposo agresivo”, dijo en una de sus últimas entrevistas. ¿Algo que le gustase de él? “Su falta absoluta de vergüenza”.
Los medios de comunicación, la información sobre lo público y la confusión generada en el mundo de las pantallas formaron parte de su cuerpo teórico. Pero la capacidad para aportar algún orden al ruido mediático, constituyó la parte más valiosa de su dedicación como sociólogo. Anticipó tanto, que incluso serviría una reflexión que sobre sí mismo aplicable al imperio de la todología y la tertulia global a la que, a menudo, tiende hoy cierto periodismo: “Soy un superviviente de otro tiempo, uno de los últimos dinosaurios que aún creen que lo importante es intentar conseguir que se entienda un problema, y no sólo aportar nuevos comentarios y análisis”.
FUENTE: EL PAÍS DE ESPAÑA

1.18.2017

Murió Clare Hollingworth, la periodista que dio la primicia del inicio de la II Guerra Mundial



Clare Hollingworth on the Egyptian side of the Suez, 1968
Clare Hollingworth en 1968, en Egipto, canal de Suez

Clare Hollingworth, la corresponsal de guerra británica fallecida el 10 de enero de 2017 a los 105 años en Hong Kong, pertenecía a una vieja estirpe de curtidos reporteros que "disfrutaba" con sus arriesgadas coberturas.

Hollingworth será recordada sobre todo por haber dado, desde la portada del diario británico "The Daily Telegraph" la primicia sobre la invasión nazi en Polonia, el 1 de septiembre de 1939, que supuso el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Entonces, ese rotativo ni siquiera firmó la nota enviada por la joven corresponsal que, sin embargo, a los 27 años definió su trayectoria profesional. Una semana después de haber sido contratada como corresponsal de guerra para el citado diario, Hollingworth acudió en un coche que tomó prestado de un diplomático, a Katowice, en la frontera polaco-alemana, donde fue testigo de un despliegue de tanques, artillería y vehículos blindados germanos.

Allí, durante la madrugada del 1 de septiembre de 1939, la periodista oyó el ruido de tanques desde su ventana, tras lo que telefoneó a la redacción del periódico y a los ministerios británico y polaco de Asuntos Exteriores para dar la exclusiva.

Tuvo que sacar el auricular del teléfono fuera de la ventana para que sus compañeros en la redacción creyeran su relato al oír por sí mismos el sonido ambiente provocado por la invasión nazi.

"Mil tanques marchan hacia la frontera polaca. Hay diez divisiones listas para efectuar un rápido ataque", redactó entonces la joven periodista, que fruto del azar estaba dando la primicia del año y la noticia que la catapultó al éxito periodístico.

La reportera, que cumplió 105 años el pasado 10 de octubre, pasó la mayor parte de su carrera informando desde periódicos británicos sobre los principales conflictos bélicos que acontecían entonces por el mundo.

Su dilatada y fascinante carrera le llevó a firmar crónicas como corresponsal en el extranjero durante más de medio siglo, cubriendo conflictos en Europa, el norte de África y Asia.

Nacida en 1911 en una granja de Leicester (centro de Inglaterra), vivió durante los últimos cuarenta años en Hong Kong después de trabajar en Pekín como corresponsal durante la década de los 70.

Pasó sus últimos años aquejada de problemas de visión, con una movilidad muy limitada y alteraciones de la percepción de la realidad, producto de su avanzada edad.

De hecho, en una entrevista concedida al diario "The Independent" el pasado año, Hollingworth cree que está a la espera de recibir una llamada telefónica en la que se le comunicará su próxima cobertura en el extranjero.
A guest displays a newspaper copy with Clare Hollingworth, right, a British former longtime foreign correspondent at her ...
Siempre se aseguró de tener el pasaporte en regla hasta el mismo día de su muerte.

Gran parte de las hazañas de Hollingworth cubriendo zonas de guerra se relatan en cinco libros, que recogen acontecimientos que datan desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) hasta la relación del mundo árabe con Occidente o los conflictos del líder chino Mao Zedong con sus opositores.
El sobrino de la periodista Patrick Garrett publicó una biografía sobre su intrépida tía, en la que se recuerda ese histórico momento en el que la sorprendió la II Guerra Mundial en Polonia, donde ella organizaba entonces desde una organización benéfica la evacuación de más de 3.500 refugiados políticos y judíos al Reino Unido.

Esa tarea le valió que los periódicos del Reino Unido le otorgaran el sobrenombre de la "Pimpinela Escarlata", en recuerdo del caballero británico protagonista de la novela del mismo título que se dedica a salvar a muchos condenados a la guillotina durante la época del "Terror" en la Revolución francesa.

Hollingworth también trabajó para la revista estadounidense Time, justo después de que Londres prohibiera la presencia de corresponsales femeninas británicas en el frente en Egipto durante la guerra en el norte de África en 1942.

Atribuyó su fascinación por los conflictos a su padre, que de niña la llevaba a hacer excursiones a campos de batalla célebres durante sus vacaciones escolares.

En otra entrevista con The Telegraph en 2011, aseguró que siempre "disfrutaba" cuando se implicaba en la cobertura de una guerra.

"Cuando era muy pequeña, durante la I Guerra Mundial, siempre escuchaba a la gente hablar sobre batallas, y me interesé extremadamente por las guerras", dijo entonces a ese periódico, al que afirmó que no se consideraba "valiente", sino que simplemente "disfrutaba" con sus coberturas.

Hollingworth estuvo casada dos veces; con el escritor Vandeleur Robinson y con el periodista de "The Times" Geoffrey Hoare, quien aportó una hija al matrimonio fruto de otra relación.
Why Clare Hollingworth was a Media Bad@$$
La periodista no tuvo hijos pues siempre sostuvo que quería dedicar todo su tiempo a su trabajo.

Fuente: Semana, 12.1.17

1.09.2017

Bauman: "En el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda"

Última entrevista del diario español El Mundo, en su suplemento cultural Papel, al sociólogo Zygmunt Bauman, fallecido lunes 9 de enero de 2017 a los 92 años.

Visitamos al último gran pensador europeo en su guarida de Leeds. Allí habla de su última obsesión: cómo los políticos usan a los refugiados en beneficio propio.

 
Cuando escucha la primera pregunta, Zygmunt Bauman se endereza levemente sobre el estampado floral de su butaca. Luego arquea sus cejas, con pelos largos como meñiques. Y, tras una interminable calada a su pipa, masculla una respuesta: «Por favor, come un poco... Necesito tiempo para pensar».
El sociólogo señala el bufé que ha preparado en la mesita de su salón: fresas con nata, bizcocho casero, frutos secos y zumo de pera. No es el único detalle inusual: frente a tantos intelectuales de renombre, Bauman renuncia al piloto automático en las entrevistas. A cambio, lo que llega a continuación de su pausa no es una simple respuesta, sino un discurso de más de 15 minutos repleto de meandros argumentales y citas rebuscadas, más parecido a una de sus lecciones en la Universidad de Leeds que a un simple encuentro con un periodista extranjero.
La excusa de la visita a su hogar esta mañana de otoño es Extraños llamando a la puerta (Paidós). En su nuevo ensayo, el polaco, de 91 años, engarza la crisis de refugiados con la idea capital de su obra: la modernidad líquida. Es decir, cómo los pilares sólidos que apuntalaban la identidad del individuo -un estado fuerte, una familia estable, un empleo indefinido...- se han ido licuando hasta escupir una ciudadanía acongojada por la zozobra permanente y el miedo a quedarse atrás.
«Los europeos -truena la voz del precariado con su inglés de fuerte acento polaco- nos encontramos con la llegada repentina de millones de personas que, hasta hace unos años, tenían vidas muy parecidas a las nuestras: trabajos de calidad, casas propias, ambiciones profesionales... Y, de golpe, son refugiados que lo han perdido todo por culpa de la guerra. Su aparición en masa nos hace conscientes de cuán frágil, inestable y temporal es la presunta seguridad de nuestras vidas. La inmigración nos provoca tanta ansiedad porque ese miedo a perderlo todo ya estaba ahí, latente, por la creciente precariedad de la vida occidental. Y cuando ves a miles de refugiados que acampan en una estación de tren europea, te das cuenta de que ya no son simples pesadillas, sino realidades que puedes ver y tocar».
Desde su primera respuesta, Bauman deja claro que a él no se le entrevista: se le escucha. Sus intervenciones son tan frondosas como su bibliografía. Unas veces responde las preguntas que se le formulan; otras, las ignora con descaro. Y es difícil adivinar si no las ha escuchado -es duro de oído- o si, simplemente, disimula cuando la charla toca temas que no le interesan. Así ocurre, por ejemplo, con el Brexit y la deriva xenófoba del Reino Unido, que tan generosamente le acogió a principios de los 70 tras la purga antisemita de su Polonia natal. Tres preguntas, cero respuestas.
Tras su arenga inicial, Bauman está exhausto. Sufre reúma, tose sin parar y tiene el corazón delicado. Así que pide parar un rato: «Por favor, come un poco más hasta que vuelva». Y, con paso inestable, se escapa al baño.
"Los refugiados crean ansiedad porque el miedo a perderlo todo ya estaba latente en Occidente"En su ausencia, aprovechamos para husmear en su salón. El sociólogo y ensayista lleva casi medio siglo atrincherado en esta casa de las afueras de Leeds. Pese a las ofertas de las mejores universidades del mundo -Yale, Oxford, LSE-nunca quiso abandonar este anónimo chalé, con su jardín descuidado y su puerta herrumbrosa junto a una carretera repleta de vehículos. Sí: el archienemigo del consumerismo contemporáneo predica con el ejemplo.
En el piso de abajo hay un despacho, una cocina, un baño y un salón repleto de butacas. Bauman siempre se sienta en la misma poltrona, de sobrio estampado y ubicada junto a la ventana. Allí guarda su pila de libros, que corona la versión inglesa de El tango de la guardia vieja, la novela de Arturo Pérez-Reverte.
Al cabo de unos diez minutos, Bauman regresa al ruedo. Pese a la fatiga, mantiene su melena de genio loco, su mirada curiosa y su sequísimo sentido del humor. «Es usted insultantemente joven, así que no recordará cuando no existían chismes como esos», dirá luego, señalando una tableta con cierto gesto de desdén.
Eso sí, pese a su aparente fragilidad, el polaco mantiene una producción estajanovista. Dos días después de la entrevista, realizará una visita a un festival literario en Florencia. Mientras tanto, sigue cebando su obra, a razón de dos títulos al año. Ya prepara su próximo libro, bajo el título en inglés de Retrotopia, sobre el poder decreciente de los estados-nación. Aunque hoy prefiere hablar de la tesis central de Extraños llamando a la puerta.
Si los refugiados son tan parecidos a nosotros, ¿por qué reaccionamos con pánico en vez de empatía?
Sí, supongo que podríamos. Pero también hay motivos para sentirnos temerosos, inseguros, llenos de ansiedad. Por algo los llamo extraños. Tú sabes, más o menos, lo que tus amigos van a hacer. También sabes, más o menos, lo que tus enemigos van a hacer. Pero los extraños no son amigos ni enemigos: simplemente son otros. Y no traen una etiqueta que diga «ámame», ni «ódiame», ni «devuélveme a casa» o «méteme en un campo de concentración». Sólo generan incertidumbre total.
Y a nadie le gusta la incertidumbre.
Angela Merkel trató de reaccionar con empatía......Y le duró una semana o dos. Los políticos tienen un claro interés en exacerbar la ansiedad popular hacia los refugiados. Hace un tiempo, los poderes políticos justificaban su razón de ser por su capacidad para protegernos colectivamente frente a las catástrofes individuales: caer enfermo, perder tu casa... Ahora, sin embargo, el poder político de los estados-nación se ve impotente ante las decisiones de los poderes económicos globales. Si el ministro más poderoso no puede garantizarte seguridad frente a los caprichos del destino, ¿cómo justifica su existencia?
Dígame.
Fácil: generando ansiedad, miedo al terrorismo, miedo al extraño, miedo a la gente que viene aquí a comerse nuestro pan y a quitarnos nuestros trabajos. ¡Es un sucedáneo maravilloso! Eso es lo que hacen Marine Le Pen y otros movimientos similares: sacar capital político de exacerbar el miedo al extraño.
Quizá no sea sólo culpa de los políticos. Merkel lo intentó y se hundió en las encuestas. ¿No tienen responsabilidad los ciudadanos? Tú dices «unos u otros». Yo respondo «unos y otros». Es una posibilidad que surge y los políticos se abalanzan sobre ella.
Usted suele mencionar al Papa como excepción. Pero, claro, él no tiene que responder ante un electorado hostil.... De todas formas, es un hombre valiente... Yo suelo usar el concepto de interregno, del filósofo italiano Antonio Gramsci. La antigua forma de hacer las cosas ya no funciona, pero aún no hemos encontrado la nueva forma de funcionar. Así que hay un vacío entre las reglas que ya no sirven y las que aún tenemos que imaginar. Lo que tú haces es señalar las contradicciones de unos líderes frente a otros, preguntar quién es mejor... Eso está bien, pero el verdadero debate es cómo llenar este vacío.
Según usted, los políticos han tratado de camuflar este vacío convirtiendo un asunto moral, como acoger a los refugiados, en un problema de seguridad ciudadana...
Cuando el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, dice que «todos los terroristas son inmigrantes», lo que insinúa es que «todos los inmigrantes son terroristas». Es una mentira, claro. Tan ridícula como decir que «todos los polacos son sociólogos». Y olvida algo muy importante: los terroristas de París o Londres eran personas que crecieron en el país contra el que atentaron.
Pero también es un discurso cómodo para los ciudadanos: si sus líderes tachan de terroristas a los refugiados, ya no sienten la responsabilidad moral de preocuparse por ellos.
Sí, pero, de forma imperceptible, esa incertidumbre que nos atemorizaba y que provenía de la constatación de que la red social es cada vez más endeble queda subsumida bajo la obsesión por la seguridad de las fronteras. Los políticos atizan el miedo al extranjero para ocultar su ineficacia ante los poderes globales. Esto es muy cómodo, porque la lucha contra el terrorismo es algo visible, algo tangible, que pueden vender en televisión. Vimos tanques en las calles de París, policías asaltando pisos de presuntos yihadistas... Eso da la sensación de que los gobiernos nacionales mantienen su poder: «¡No estamos sentados! ¡Estamos actuando!».
Junto a los atentados del Estado Islámico, este año se recordará por el Brexit, el auge de Donald Trump... ¿Es 2016 el año más 'líquido' que recuerda?
Hace décadas que acuñé el concepto de modernidad líquida para definir la sociedad actual. Y es un concepto cada vez más real. Como trabajas en un periódico, te drarás cuenta de que los titulares deben cambiar día tras día. Para retener a tus lectores, debes administrarle nuevas sensaciones y nuevos temores de forma regular...
Un nuevo ataque de tos interrumpe al sociólogo. Aleksandra, la asistente que le cuida desde el fallecimiento de su esposa, le ofrece una pastilla. Él se la toma y solicita otro descanso: «Apenas llevamos una hora de charla, pero ya estoy exhausto... Por favor, come más. O, si no, te puedes llevar el bizcocho en un tupper».
A la vuelta de su paseo, se apoltrona de nuevo en su butaca predilecta y pide acortar la entrevista. «Sólo dos o tres preguntas más», ruega. Pero, de inmediato, se enzarza en una airada disección de la saturación informativa en la era de internet, como si se hubiera olvidado de su propio cansancio: «Es una paradoja de nuestro tiempo. Ahora tenemos acceso a más información que nunca. Una simple edición dominical del New York Times contiene más información que la gente más educada de la Ilustración consumía en toda su vida. Al mismo tiempo, los jóvenes actuales, los llamados millenials, que se hicieron adultos con el cambio de milenio, nunca se habían sentido más ignorantes sobre qué hacer, sobre cómo manejarse en la vida... ¡Todo es tan tembloroso ahora!».
¿De dónde surge esta paradoja?
Yo recuerdo los años en los que no había ni televisión. Así que imagina el optimismo que sintió la gente cuando salió de sus pueblos y abrió los ojos ante la world wide web. Internet aportaba los cimientos para crear una humanidad en la que todas las piezas estuvieran en contacto y se entendieran mutuamente. Sin embargo, los estudios sociales indican lo contrario: esta maravilla tecnológica no sólo no te abre la mente, sino que es un instrumento fabuloso para cerrarte los ojos.
¿Por qué?
Para protegerte a ti mismo de las posibilidades multiformes que te ofrece la vida. Hay algo que no puedes hacer offline, pero sí online: blindarte del enfrentamiento con los conflictos. En internet puedes barrerlos bajo la alfombra y pasar todo tu tiempo con gente que piensa igual que tú. Eso no pasa en la vida real: en cuanto sales a la calle y llevas a tus hijos al colegio, te encuentras con una multiplicidad de seres distintos, con sus fricciones y sus conflictos. No puedes crear escondites artificiales.
Usted sostiene que hemos olvidado cómo ser felices.
Lo primero, he de admitir que hay muchas formas de ser feliz. Y hay algunas que ni siquiera probaré. Pero sí que sé que, sea cual sea tu rol en la sociedad actual, todas las ideas de felicidad siempre acaban en una tienda. El reverso de la moneda es que, al ir a las tiendas para comprar felicidad, nos olvidamos de otras formas de ser felices como trabajar juntos, meditar o estudiar.
Usted ha vivido en sociedades muy distintas, del comunismo al capitalismo, durante nueve décadas. ¿Cuál es la más parecida a una sociedad feliz que ha visto?
¡Ja! Me niego a contestar esa pregunta. Mi papel como pensador no es señalar qué es una sociedad feliz y qué leyes hay que aprobar para llegar a ese lugar, sino interpretar la sociedad, averiguar qué se esconde tras las reglas que cumplen sus ciudadanos, descubrir los acuerdos tácitos y los mecanismos automáticos que convierten las palabras en acciones concretas. En definitiva, ayudar a los ciudadanos a entender lo que ocurre para que tomen sus propias decisiones. Sí, entiendo que es difícil encontrar sentido a la vida, pero es menos difícil si sabes cómo funciona la realidad que si eres un ignorante.
Es una tarea difícil en un mundo tan líquido como el actual.
Sí. El Papa Francisco dice tres cosas muy importantes sobre cómo construir una sociedad sana. La primera, recuperar el arte del diálogo con gente que piensa distinto, aunque eso te exponga a la posibilidad de salir derrotado. La segunda, que la desigualdad está fuera de control no sólo en el ámbito económico, sino también en el sentido de ofrecer a la gente un lugar digno en la sociedad. Y la tercera, la importancia de la educación para unir ambas cosas: recuperar el diálogo y luchar contra la desigualdad.
Entonces...
Escucha... Yo añadiría una enseñanza de la sabiduría china. Si piensas en el próximo año, planta maíz. Si piensas en la próxima década, planta un árbol. Pero si piensas en el próximo siglo, educa a la gente.
Usted estudió de cerca el fenómeno del 15-M. ¿Qué opina de su posterior evolución y del auge de Podemos?
Que hemos perdido la confianza en los viejos métodos de ejercer el poder y no sabemos cómo recuperarlo. Aquí, en el Reino Unido, ocurre lo mismo: aparecen y desaparecen nuevos partidos. Lo único que tienen en común es que su esperanza de vida es muy breve. Y eso ocurre porque piensan a corto plazo. Se limitan a reaccionar al último desafío, en vez de crear un modelo completo de sociedad.
Y ese 'interregno' del que hablaba, ¿cuánto durará?
Menos tiempo del que tardaron nuestros antecesores en crear un objeto punzante con el que penetrar otras sustancias. Y, aun así, tardaron otras decenas de miles de años en inventar un agujero en el que meter un palo y construir un hacha... Creo que nosotros tardaremos menos. Pero aun así será más tiempo del que la gente querría.
Fotografía por Justy García Koch

6.14.2016

Pedro Rivero Mercado hizo de su diario la conciencia de Santa Cruz

Con el director de EL DEBER muere el testigo de una época, la de los cruceños que transformaron el pueblo en ciudad con el sudor de su frente. Surgió de la pobreza y cuando pudo ayudar no dudó en tender la mano
Solía pasar unas 10 horas al día en su oficina de EL DEBER. Allí escribía sus obras y los editoriales
Solía pasar unas 10 horas al día en su oficina de EL DEBER. Allí escribía sus obras y los editoriales
Cuando un periodista terminaba de esculpir su nota sobre el papel sábana, comenzaba el ritual. Primero debía arrancar el texto de los rodillos de la máquina de escribir de color negro y después armarse de valor para mostrársela al director. Sentado en su escritorio austero, Pedro Rivero Mercado, detrás de una máquina color verde agua que había perdido la pintura en los extremos del teclado, miraba a través de unos lentes gruesos, de pasta. Tomaba la hoja amarillenta, la leía con atención y luego decía: “Eso que usted escribió no es así. Es de esta manera. Recuérdelo para la próxima”.

Pedro Rivero Mercado no corregía, daba lecciones al par de periodistas que trabajaban con él en un periódico moribundo, destinado a ser comido por un monstruo que se llamaba El Mundo. Ante la fuerza del matutino, fundado por los empresarios privados ya habían claudicado El País, La Crónica y Progreso, los tres diarios artesanales que competían con EL DEBER. Las cuentas estaban en rojo, los anunciantes preferían el color de la rotativa de El Mundo al negro mortuorio de EL DEBER.

Pero Pedro Rivero Mercado era terco. Quemaba su vista revisando una a una las notas que se publicarían al día siguiente, incluido los necrológicos. A veces, también, tenía que escribir el horóscopo. Eso sí, sabiendo que es más fácil ver la paja en el texto ajeno que la viga en el propio, no publicaba un solo editorial sin que Luis Antelo, su amigo y corrector, lo leyera antes.

Así era Pedro Rivero Mercado, el segundo de los cinco hijos de Guillermo Rivero Arriaza y Blanca Elena Mercado; el niño que se crio entre los barrios San Roque y San Francisco; el buen alumno de la escuela Obispo Santistevan que quedó huérfano a los 11 años, cuando su padre, el diputado de la Convención de 1938, no se pudo recuperar de la afección que lo siguió desde La Paz. Así era el adolescente Pedro Rivero Mercado, fundador del satírico El Tijeretazo en el Nacional Florido, el enamorado de Rosa Jordán, a la que le escribía poemas antes de salir bachiller, en 1950, y le mandaba cartas infinitas en su año de ‘exilio’ en Cochabamba, cuando trató de estudiar Medicina.

Era el mismo Pedro Rivero Mercado al que Rosa le dio el sí un 21 de febrero de 1953 y que trabajaba como maestro en la escuela nocturna mientras estudiaba Derecho en la Universidad Gabriel René Moreno. Fue el mismo hombre que trabajó en EL DEBER, en 1953; que fue reportero y luego jefe de redacción en Progreso, en 1961; el que fundó y dirigió con otros jóvenes el Diario del Oriente, en 1965, y el que refundó, mantuvo e hizo grande a EL DEBER en su segunda época.

También, Pedro Rivero Mercado era el hombre adulto, padre de cinco hijos, que estaba pensando muy en serio aceptar una propuesta que los empresarios creían que no podía rechazar: convertir a EL DEBER en un vespertino, a cambio que El Mundo se lo imprimiese. Sus problemas económicos desaparecerían al mismo tiempo que su independencia.

“Rosa me dijo que no lo aceptara, que no los iba a aguantar ni un mes. Ahí solicitamos un crédito a un banco muy cruceño y nos lo negaron porque ellos eran accionistas de El Mundo. Fue el Banco de Cochabamba que nos hizo el préstamo a sola firma.

Desde ese momento hice un trato con Rosa: nunca enterarme de la situación económica del periódico”, contó sentado en un sillón de cuero en una oficina amplia, en la que había un escritorio tan grande como una mesa familiar, en la que no había un solo centímetro cuadrado libre de papeles, libros o fotos familiares.

Era marzo de 2000 y EL DEBER era ya un monstruo con 300 trabajadores. Él ya era un mecenas laureado, un escritor de poemas y estaba a punto de convertirse en novelista, pero no había roto su trato con Rosa, todavía no sabía cuál era la situación económica de su empresa. De eso, de cuidar el dinero, se encargaban las mujeres de la familia, mientras que los varones cuidaban la redacción.

Un innovadorRosa Jordán supo leer a Pedro Rivero Mercado incluso antes de casarse con él. Por eso sabía que no servía para médico, que lo suyo eran las letras. “En el colegio ganaba concursos de poemas, dirigía periódicos, me dedicaba poesías. Por eso creo que él escogió bien su profesión, que hizo bien al estudiar Derecho y dedicarse al periodismo”, contó.
Pedro Rivero Mercado nunca le escapó al trabajo.

Así lo recuerda su hermano Marcelo, su yunta en una niñez difícil en la que no bastaba con ir a hacer las compras, sino también había que cocinar para toda la familia, una herejía en la sociedad machista de la primera mitad del siglo XX.

Cuando comenzó a dirigir EL DEBER, Pedro Rivero Mercado combinaba su negocio con otros tres trabajos: era secretario de la Federación Médica, funcionario de la Cámara Junior y secretario privado de Ramón Darío Gutiérrez, fundador de San Aurelio y el hombre más acaudalado de Santa Cruz por ese entonces. Lo recuerda Elvio Montero, su fotógrafo y escudero de esas andanzas. “Comenzaba a trabajar a los cinco de la mañana para don Ramón Darío Gutiérrez, un viejo frega’o, pero lindo. A las diez ya estaba en EL DEBER, que funcionaba en la esquina de la Bolívar y Beni”.

Elvio lo describe como un tipo estricto, “como debe ser todo hombre que quiera triunfar en la vida” y fue testigo del nacimiento de Sociales. Eran épocas de vacas flacas. La publicidad se escurría hacia El Mundo y Pedro Rivero Mercado decidió festejar su cumpleaños. Organizó un almuerzo en el jardín botánico e invitó a toda la sociedad cruceña de ese tiempo, a sus amigos. No faltó nadie.

Elvio Montero fotografió a cada grupo de gente y al día siguiente se publicó una página solo de fotografías con un montón de pequeños rostros en cada una de ellas. El periódico comenzó a venderse más y las páginas de Sociales se convirtieron en dos, luego en cuatro y después en ocho. También Elvio Montero fue testigo cómo Pedro Rivero Mercado aprovechó la euforia de los juegos Odesur de 1978 para una nueva sección, Deportes. La dirigiría su hijo, Pedro Fernando (Choco), que acababa de volver de estudiar de Argentina.

A cargo de la redacción ya estaba Willy (Guillermo), su primogénito, que junto a Jorge Arancibia eran encargados de cazar noticias. En Sociales quedó María del Rosario (China), la mayor de sus hijas, mientras Sonia (Negra) vivía colgada del teléfono, hablando con gerentes de empresas que preferían publicar en El Mundo, para convencerlos de apostar por EL DEBER. Juan Carlos (Cacho), el surrapo, todavía era un alumno del colegio Marista y pronto partiría a EEUU para graduarse de ingeniero. Ni así fugaría del negocio familiar. Volvió en los 90 y comandó las transformaciones del diario tradicional a uno acorde con el fin de siglo.
Ya para ese momento Pedro Rivero Mercado era parte de la historia. EL DEBER no era un periódico que se editaba en dos cuartos, sino en un edificio de cinco pisos. Ahí sintió que era momento de devolver. Financió discos, compró cuadros, construyó y equipó bibliotecas en barrios cruceños y de El Alto, editó libros ajenos y aceptó ser embajador de Bolivia en la Unesco. Fue a principios de siglo y se sentía en la necesidad de mostrar Bolivia en París. Quería llevarse el Carnaval de Oruro, una diablada a las calles de la vieja capital del mundo. Cuando las fraternidades no se pusieron de acuerdo, decidió llevarse a Santa Cruz a la Unesco.

Primero dejó escuchar las cuerdas de Piraí Vaca, luego dejó ver las obras colorinchis de Ejti Stih y Mamani Mamani. Invitó un bufé de majadito intercultural, con charque de llama, y a las cenas se ‘colaban’ los mendigos de la ciudad luz. La Quincena de Bolivia en París terminó mostrando que Bolivia tenía alta costura con las creaciones de Tery y Keni Gutiérrez desfiladas por Las Magníficas al son de la música misional encarnada en la Orquesta y Coro de Urubichá. Los jóvenes guarayos le tenían una sorpresa.

Cuando acabó la música solemne, sumaron un tambor chiquitano a los instrumentos europeos y sonó ¡Ay!, Surazo, el carnaval de Percy Ávila y a Pedro Rivero Mercado le picaron los pies. Abandonó la solemnidad, recordó la fiesta del 17 de agosto de 1948 en la que enamoró a Rosa Jordán y la invitó a bailar. Allí, en el escenario enorme, tan alto como un edificio de tres pisos, Pedro y Rosa llevaron el Carnaval cruceño a París. Así, solemne e impredecible a la vez, era Pedro Rivero, el hombre que hizo grande al diario que se transformaría en la conciencia de los cruceños

Cronología

1931
19 de octubre
Nació Pedro Rivero Mercado, el segundo de cinco hijos del matrimonio entre Guillermo Rivero Arriaza y Blanca Elena Mercado.

1948
17 de agosto
Pedro Rivero Mercado conoce a Rosa Jordán Amelunge en un cumpleaños. Solo se separarían un año, cuando Pedro Rivero Jordán se fue a Cochabamba para estudiar Medicina.

1950
Noviembre
Se gradúa como bachiller del Colegio Nacional Florida. Allí dirigía el periódico El Tijeretazo.

1953
21 de febrero
Se casa con Rosa Jordán y comienza a estudiar Derecho en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. De su matrimonio nacerían luego Guillermo Edmundo (Willy), Pedro Fernando (Choco), María del Rosario (China), Sonia Teresa (Negra) y Juan Carlos (Cacho).

1965
11 de febrero
Asume la dirección de EL DEBER, tarea que lo mantuvo ocupado hasta su muerte, la madrugada del 13 de junio de 2016.

1984
En verso
Ya había publicado Una vez al año, pero se lanza en solitario con Las cien mejores poesías de Gustavo Adolfo Baca. Le seguirían Las bienandanzas de un Quijote cruceño (1985), Las tres perfectas solteras (1987), Pataperreando (1988), Por hacer macanas (1990), Más allá del fin de los siglos (1995), Las palomas contra las escopetas (1988).

1987
21 de febrero
El Gobierno de la Nación le impone la máxima condecoración, medalla El Cóndor de Los Andes. Entre más de un centenar de otras distinciones, se destacan: Medalla al Mérito Municipal (1991), Premio periodismo y Cultura (1994), Bandera de Oro del Senado Nacional (1986), Premio Nacional de Cultura 1996 (1996), Premio Nacional de Periodismo (1995). Doctor Honoris Causa de Utepsa (2003) y Grand Prix Humanitaire de France- Medalla de Oro (2004).

2000
En verso
Con el nuevo siglo se estrenó como novelista. Editó Los gorriones del barrio. Tenía 69 años y el temor de no terminar su segunda novela. Escribió cinco más: Que Dios lo tenga donde no estorbe (2003), Empate a tres (2005); El ingenioso hidalgo don Quijote de La Guardia (2007), Retrato de un canalla (2008) y Dos mujeres (2010).

6.13.2016

Falleció Pedro Rivero Mercado y su partida enluta el periodismo boliviano

Adiós maestro y director del Diario Mayor

Pedro Rivero Mercado
 
Acompañado de su familia y tras una prolongada enfermedad, el director de EL DEBER, Pedro Rivero Mercado, falleció la madrugada de este lunes 13 de junio en Santa Cruz de la Sierra. Fue periodista, empresario, embajador y presidió casi todas las instituciones cruceñas. El pueblo cruceño llora su partida

              SENTIDO PÉSAME
A nombre de los periodistas de Bolivia expresamos a la familia Rivero Jordán y a todos los colegas de El Deber nuestro más sentida condolencia por el fallecimiento de don Pedro Rivero Mercado, estimado director del Diario Mayor y maestro de varias generaciones de periodistas del país.
Recordaremos con mucho cariño a Don Pedro por su permanente apoyo a las organizaciones gremiales de periodistas y por su inclaudicable defensa de la libertad de prensa e información. Sus reflexiones serenas y puntuales sobre el acontecer nacional expresadas en los editoriales de El Deber nos dejan enseñanzas valiosas a los periodistas nacionales.
Su contribución al periodismo nacional fue innegable, porque transformó EL DEBER y lo ubicó como el diario de mayor circulación nacional gracias a su modernización en cuanto a empresa, tecnología, diseño gráfico, estilo y lenguaje.

Paz en su tumba!
 
 
Daniel Castro      Ronald Grebe
Vicepresidente     Presidente
ANPB

Av.6 de agosto Nr. 2577, Edif. Las Dos Torres, Piso T,

Teléfono 2430340  e-mail: anpbol@gmail.com

5.23.2016

Asociaciones de periodistas rechazan las acusaciones del Ministro de la Presidencia


                                                                        


PRONUNCIAMIENTO

EN DEFENSA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

A la opinión pública nacional e internacional:
La Libertad de Expresión es un derecho humano universal y está consagrada en la Constitución Política del Estado. A pesar de este reconocimiento, el intento de acallar a periodistas y medios de comunicación es una acción constante.

Rechazamos las acusaciones en las que se señalan a medios de comunicación y periodistas con supuestas intenciones de desestabilizar al actual Gobierno. Los periodistas y los medios de comunicación no se encuentran en ninguna “campaña golpista” porque la democracia es el bien más preciado de la sociedad y preocupación constante del periodismo boliviano.
La Asociación de Periodistas de La Paz (APLP) y la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), remarcan el apoyo a periodistas y medios de comunicación social del país ante las acusaciones del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

Una democracia sin Libertad de Expresión y sin Libertad de Prensa deja de ser democracia. La población tiene derecho a ser informada y este derecho universal es y será defendido tenazmente por periodistas y medios de comunicación.

Asociación de Periodistas de La Paz

Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia

5.11.2016

Ministro Quintana procesa por sedición al periodista Wilson García Mérida

El periodista realizó la denuncia mediante su cuenta en Facebook, hecho que inmediatamente cobró la atención del gremio.
El periodista realizó la denuncia mediante su cuenta en Facebook, hecho que inmediatamente cobró la atención del gremio.
El comunicador denuncia 'persecución' por parte del ministro de la Presidencia. Debe acudir mañana ante la Fiscalía de Cochabamba y anticipa que podría resultar detenido

5.09.2016

Asociación de Periodistas de Santa Cruz distingue a profesionales

CARLOS VALVERDE
El periodista Carlos Valverde recibirá el Premio Nacional Libertad de Expresión
Se entregará el premio Nacional Libertad de Expresión al periodista Carlos Valverde. También se reconocerá la labor y la trayectoria de otros comunicadores de Santa Cruz
Este premio fue creado el año 2015, con el fin de destacar el trabajo desarrollado por periodistas durante su vida profesional, la coherencia ética ejercitada en el diario vivir, los logros académicos obtenidos y los valores y ejemplos que deja a los futuros comunicadores, explicó Hugo Salvatierra, presidente de la asociación.
Día del periodista
El Día del Periodista Boliviano fue instituido por el presidente Germán Busch, mediante decreto supremo de 1938, que reivindica los derechos de los trabajadores de la prensa, relacionados al seguro de salud y otros beneficios sociales, considerando a los periodistas como impulsores de la cultura del progreso colectivo, porque ejercen un beneficio positivo comparable al de la enseñanza, mereciendo por tanto el estímulo y la recompensa social.
 
Periódico La Calle

2.25.2016

Umberto Eco: “El síndrome del complot nos invade”

En una charla íntima y profunda en su casa de Milán, con el fallecido Umberto Eco, el autor de “Número cero”, su nueva novela sobre periodismo y los temas que más lo apasionan, como la búsqueda de la verdad.

Su refugio en Milán. Eco vive frente al magnífico Castillo Sforzesco. Allí recibió a Ñ y dijo cosas como ésta: “Los libros nacen de la experiencia obtenida escribiendo en los diarios”.                            


Ritos cotidianos. El autor mastica tabaco y bebe poco. “Mi mujer me esconde el whisky bajo llave”, cuenta.
Su refugio en Milán. Eco vive frente al magnífico Castillo Sforzesco. Allí recibió a Ñ y dijo cosas como ésta: “Los libros nacen de la experiencia obtenida escribiendo en los diarios”.
   
Clarín de Buenos Aires
 
Suena el teléfono en el segundo piso de este palazzo señorial que mira de frente al Castillo Sforzesco, antigua morada de los duques que se disputa con el Duomo el primer puesto entre las maravillas de Milán. Insistente, atrevido, el ring distrae por un momento a Umberto Eco, el dueño de casa, que está en plena faena de forense hurgando en las tripas de Número cero, su nueva novela.
–Responda, si le parece.
–No atiendo jamás el teléfono. Para salvarme la vida.
Irónico, el comentario de Il professore, como lo llaman aquí, suena a complot, argumento que Eco exprime en Número cero , donde enhebra los vicios del periodismo, la historia de Italia y la mirada de uno de los personajes sobre esos hechos históricos a través de la teoría del complot. “El síndrome del complot nos invade. Si usted busca en Internet encontrará una gran cantidad de complots, como que los estadounidenses nunca llegaron a la Luna o que las Torres Gemelas fueron destruidas por los judíos –dice Eco mientras mastica el tabaco de los cigarritos negros que dejó de fumar hace diez años. El complot nos consuela. Nos dice que no es culpa nuestra. Que algún otro organizó todo. Hay complots por todas partes. Están basados en fantasías y son falsos. Siempre he estado interesado en la influencia histórica que han tenido los falsos.”
–¿Decir algo falso es mentir?
–Pueden ser dos cosas distintas. Mentir es decir aquello que yo sé que es falso. En cambio decir una falsedad puede ser simplemente un error. Por ejemplo, Ptolomeo no mentía. El creía en serio que el sol giraba en torno a la Tierra. Como estudioso de semiótica, siempre he sostenido que lo que caracteriza a los signos, a los lenguajes, no es tanto que sirvan para nombrar lo que existe delante de nuestros ojos sino que sirvan para referirse a lo que no está. De este modo también sirven para mentir. El problema de la mentira y de lo falso siempre ha sido, desde el punto de vista teórico, muy importante para mí. Está ligado al problema que interesa a todo filósofo y que es el problema de la verdad. Establecer qué es verdadero es muy difícil. A veces es más sencillo establecer qué es falso.
–En su nueva novela usted no dice abiertamente que la prensa “falsea” pero…

–Siempre he escrito sobre los vicios del periodismo. Desde los años 60, cuando abría polémicas con amigos periodistas directores de diarios sobre la cuestión de si es posible separar los hechos de las opiniones, cosa que yo sostengo imposible. Siempre tuve en la cabeza una novela sobre el periodismo malo pero la fui postergando. También escribo en los diarios, con lo cual es una crítica que hago desde adentro.
No hay héroes en Número cero , una novela en la que los personajes están en búsqueda de una segunda oportunidad: la redacción de un diario que nunca verá la luz es la cruel excusa de Eco para teorizar sobre el periodismo mal ejercido, sobre la manipulación, sobre lo que en Italia se conoce como “la macchina del fango” (la máquina de barro, eso que nosotros llamamos “embarrar la cancha”): “Es un mecanismo que siempre existió. Los romanos lo hacían con los cristianos cuando decían que sus prácticas eran cuestionables. Se trata de liquidar al adversario deslegitimizándolo –dice Eco–. Pero en las últimas décadas este mecanismo de arrojar sospechas sobre algo o alguien se volvió moneda corriente.”
–La novela provoca cuando sus personajes teorizan sobre cómo se debe formular una desmentida o enuncian frases del tipo “No hace falta inventar las noticias, basta reciclarlas”.
–Sí, es cierto. Describe un diario. No pretende describir todos los periódicos pero habla de un diario malo. Me inspiré en muchos diarios que existen y ciertos aspectos también están presentes en los diarios buenos. Antes, si el presidente de los Estados Unidos no gustaba, como sucedió con Lincoln o con Kennedy, lo asesinaban y listo.
That’s correct.
Con Clinton, en cambio, se empezó a ver qué hacía debajo de las sábanas para desacreditarlo. Hoy se ataca al adversario tratando de demostrar que hace cosas inmundas. En la novela trato de evidenciar que para “la macchina del fango” no es necesario demostrar que el adversario es pedófilo ni que ha asesinado a su abuela. Basta hacer foco en una cosa normal sobre la cual se proyecta una sombra de misterio. Yo cito en la novela un caso real de un juez que había molestado con una sentencia suya a personas importantes y del cual un diario publicó que se lo veía en un parquecito, sentado en un banco, fumando decenas y decenas de cigarrillos y que tenía las medias de tal color. No hay nada de malo en eso. Pero se lo destacaba como para decir “mire qué extraño personaje”. Me sucedió también a mí. Un diario que no me amaba publicó: “Eco fue visto en un restaurante chino con un desconocido mientras comía con palitos”. Desconocido era para ellos, no para mí. Asumo que Milán, Roma y Bolonia están llenas de restaurantes chinos pero las pequeñas ciudades de Italia, no. Por eso la idea de uno que come con palitos tiene un halo de espionaje internacional.
–Entonces, ¿por qué escribe en diarios (es columnista de L’Espresso desde hace muchos años)?
–Tal vez porque de chico quería ser periodista. Y luego tuve un amigo, que era mayor que yo, que me dijo que no debía ser periodista, que debía escribir libros y luego vería que los diarios me pedirían que escriba para ellos. Y sucedió un poco así. Hay quien piensa que cuento en los diarios de un modo más aceptable lo que he escrito en mis libros. Pero es exactamente al revés. Los libros nacen de la experiencia obtenida escribiendo en los diarios. Escribir en la prensa a mí me da pie para una reflexión posterior más profunda.
–La novela habla descarnadamente de los mecanismos de la mala prensa pero no hace referencia al público lector.
–Se dice, y creo que es cierto, que una vez Berlusconi (dueño de un multimedio) dijo: “Mi público tiene una edad media de 12 años”. Un cierto periódico puede crearse un target como un narrador puede hacerlo. Pero hay una experiencia tremenda para el que escribe artículos y es que tal vez escriba para un público calificado pero su nota termina en manos de quien tiene la edad media de 12 años. Este es el problema de la comunicación de masas: que no se puede controlar cómo el mensaje arriba al target . Lo hemos estudiado mucho en semiótica. Una vez hablé de “guerrilla semiológica”. El problema no es cambiar los programas de televisión sino poner a alguien delante de cada televisor que lleve a la gente a discutir los contenidos de lo que acaba de ver, alguien que los guíe a un análisis crítico.
–Paolo Mieli, ex director de La Stampa y de Il Corriere della Sera dijo que su novela “explotará como una bomba en las redacciones”. Pero eso no sucedió hasta ahora.
–Bueno, hace muy poco que se publicó. Alguien ha dicho que debería leerse en las escuelas de periodismo. Y puede ser que lo estén haciendo.
–¿O será que ninguna publicación quiere sentirse aludida?
–Eso es cierto. Aunque hay periodistas malos que se sintieron reflejados y me lo han hecho saber.


Su novela más contemporánea
Eco promete un café para cuando llegue su esposa porque él no se lleva bien con la máquina de café. Pero quiere ser gentil. Va hasta la cocina, abre la heladera bajomesada y ofrece un aperitivo, un jerez. “Mi mujer me esconde el whisky bajo llave. He bajado de peso desde que no bebo. Pero ella no sabe que sé dónde pone la llave”, dice Il professore y hace fondo blanco con el vaso donde se ha servido apenas un dedo de Tío Pepe.
Número cero es su séptima novela y su libro número 43. Es la ficción más breve de Eco –la edición en italiano tiene 220 páginas contra las 500 a las que nos acostumbró con El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault . La escribió en un año y es, además, la más contemporánea: trascurre en Milán durante tres meses de 1992. “Fue el año en el que se descubre Tangentopoli (una cadena de coimas) y tiene lugar el Mani Pulite (manos limpias) –el mayor proceso judicial contra la corrupción política italiana”, dice, “es decir, un año que pudo haber sido un punto de inflexión en la sociedad italiana. Pero no lo fue.”

Número cero repasa la historia de Italia y la deforma a través de la mirada del periodista que ve complots en todas partes.
–En realidad son todos hechos verdaderos menos la historia de Mussolini que es totalmente inventada (en la novela un personaje sostiene que Il Duce no fue fusilado en Giulino di Mezzegra en abril de 1945 sino que fue enviado a la Argentina donde se refugió y desde donde siguió operando).
–¿Por qué pensó en la Argentina?
–¿Por qué no? Muchos jerarcas nazis han escapado a la Argentina. Brasil se había aliado con los estadounidenses en contra de los nazis. La Argentina, no. Por lo tanto era en ese momento un país cómodo para refugiarse. ¿Dónde han encontrado a (Adolf) Eichmann y a (Erich) Priebke? La Argentina venía muy bien para mi relato. Con la historia de Mussolini quise demostrar que con un poco de fantasía se puede justificar todo. Siempre me impresionó saber que cuando Mussolini escapa hacia Como, su familia estaba allí y él no quiso verla. ¿Por qué? A partir de ahí, un paranoico puede construir una historia entera. Las verdaderas razones por las que Mussolini no quiso encontrarse con su familia no las sabemos pero a partir de allí se puede construir un universo.
–Usted visitó tres veces la Argentina. ¿Puede escribir acerca de lugares en los que nunca estuvo?
–Tenemos en Italia a Salgari que escribió novelas que se desarrollaban en todo el mundo y él jamás se movió de su ciudad, Verona. Yo no sería capaz. Debo ir a ver. Para el escribir La isla del día de antes fui al Mar del Sur. El período más bello siempre es durante la escritura y nunca cuando el libro se ha terminado. Tal vez escribo novelas para hacer esos viajes. Si no, no sería divertido. La Argentina, en Número cero , es un punto de pasada. Estuve por primera vez en los 70. Eran años tremendos. Los tupamaros en Uruguay, los montoneros en la Argentina. Recuerdo la música de Piazzolla y a Amelita Baltar. El último espectáculo comenzaba a medianoche y hasta me llevaron a ver Fuego , con una actriz de senos muy grandes (Isabel Sarli).
Eco, que ya cumplió los 83, dice que todas sus novelas le han llevado seis años de trabajo: “Excepto El péndulo de Foucault , que me llevó ocho, y ésta, que la escribí en un año,dice. No debía investigar tanto. Muchos acontenciemientos los viví, otro tanto lo pude rastrear en Internet, como la autopsia de Mussolini, y luego me compré un par de guías de la Milán desconocida. He reciclado también muchos de los artículos que he escrito. Alguno se dio cuenta y se quejó pero estoy en mi derecho. Soy de la idea de que no hay nada más inédito que lo ya publicado”.
–¿Escribir un ensayo o un libro académico genera en usted lo mismo que escribir una novela?
–No. La preparación de un ensayo es pública. Se discute con los estudiantes, se participa en conferencias y luego uno escribe el libro. La novela, al menos para mí, sé que para otros autores no, es un hecho totalmente secreto. Es decir que durante esos seis años en los que estoy escribiendo una novela nadie sabe qué estoy haciendo. Nadie lee ni una página.
–¿Ni en su casa?
–Ni en mi casa. Bueno, creo que cuando fuimos al Mar del Sur dije que estaba pensando tal vez en escribir algo. Pero nada más. Así como mientras estaba preparando Número cero fui con amigos y con mi esposa a esa taberna (Moriggi) que se describe en la novela. Estos seis, ocho años pasados en secreto son bellos. Cuando se termina de escribir el libro es tristísimo.
–¿Son años en los que lleva una doble vida?
–Un poquito sí. Es como llevar una vida de agente secreto.
–¿Reflexiona sobre su escritura? ¿Alguna vez pensó si cambió desde El nombre de la rosa?
–Sí. Siempre he dicho que mientras en poesía se parte de las palabras y luego vienen las ideas, en la narrativa primero se parte de las ideas y luego vienen las palabras. Primero se construye un mundo, un acontecimiento y luego el lenguaje sigue a esta construcción. En mis novelas, si usted se fija, el lenguaje cambia según el tema. En El nombre de la rosa elegí el estilo del cronista medieval. En El péndulo de Foucault he jugado con varios registros lingüísticos, como el de los ocultistas. En La isla del día de antes , el estilo es barroco. Mis novelas anteriores eran sinfonías de Mahler.
Número cero es un fragmento de Charlie Parker. Es jazz, tac, tac, tac. No debía perderme en descripciones. Además las novelas terminan solas. Llega un momento en que dicen basta.
–Esa es otra de sus provocaciones. Le escuché decir que a veces las novelas son más inteligentes que el autor.
–Así es. Porque a veces contienen cosas o aspectos en los que el autor no había pensado y, si los va a buscar, los puede encontrar allí.
“Venga, le quiero mostrar algo”, dice Eco. El parqué cruje a su paso. Se detiene delante de la biblioteca que tapiza el hall de entrada de su departamento. Con orgullo medido, Il professore extrae un libro, lo abre y muestra la firma del autor: “James Joyce”, dice en tinta verde manuscrita. Esa primera edición del Ulysses autografiada es una de las joyitas de su biblioteca, nutrida de libros antiguos.
“Como coleccionista de libros antiguos, colecciono solamente libros que hablen de cosas falsas. No tengo a Galileo, por ejemplo, porque ha dicho cosas que luego para nosotros se revelaron como verdaderas. Pero sí tengo a Ptolomeo, que se había equivocado y creía que el sol giraba en torno a la Tierra. Por eso todo lo que tenga que ver con alquimia, ocultismo, me interesa. Basta con que una cosa sea falsa para que entre en mi colección”, dice Eco.
Hay un par de excepciones. Al Ulysses de Joyce se suma el Horologium Oscillatorium de Homens: “Había escrito El péndulo de Foucault y por lo tanto el primer libro que salió en el mundo sobre un péndulo me interesaba”, se justifica.

El péndulo de Foucault es, entre sus novelas, la que usted más cita.
–Porque es la más compleja. Me dio más trabajo, más gusto, más búsqueda lingüística. No por casualidad inicia y termina con dos recuerdos personales. Cuando terminé El nombre de la rosa me pregunté: “¿Y ahora? ¿De qué escribo? ¿No puse todo ahí?” Y me vinieron a la mente dos imágenes, una de mis 20 años y la emoción cuando vi el péndulo de Foucault en el Observatoire de París. La otra imagen era un episodio que me sucedió a los 13 años cuando toqué la trompeta en el funeral de los partisanos.
El péndulo de Foucault es mi libro más autobiográfico.
Tose Umberto Eco. “Masticar tabaco me está arruinando la garganta”, se queja. “De chico me chupaba el pulgar, aún siendo un niño bastante grande. Hasta me tapaban el dedo para sacarme la manía. Sin duda debe haber algo sexual detrás de esta necesidad de tener el cigarrito en la boca”, dice. Y se ríe Eco. Se ríe a carcajadas.

10.06.2015

La libertad de prensa baja en América Latina

En lo que va del año, 12 periodistas fueron asesinados en el continente. Según un ranking anual, Bolivia ocupa el puesto 94 de 180 países en libertad de expresión

Mañana se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Libertad de Prensa, instituido desde el año 1993.
Dos organizaciones coinciden en que la libertad de expresión
en América Latina está cada vez peor
 

Directivos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) coincidieron este lunes en que la situación de la libertad de expresión ha empeorado en América Latina, tanto por la violencia contra periodistas como por restricciones a medios de gobiernos como el venezolano y ecuatoriano.  "Lamentablemente hoy tiene uno que decir que la cosa va peor", señaló el relator CIDH, Edison Lanza. "No logramos que bajen los niveles de violencia en términos de amenaza, hostigamiento y asesinatos", agregó.
 De su lado, el presidente de la SIP, Gustavo Mohme, denunció 20 asesinatos durante el último año en América Latina. Si bien no detalló las cifras, los últimos datos de la SIP reportan que solo entre enero y julio de 2015 murieron violentamente 12 periodistas, en México (3), Brasil (2) Guatemala (2), Honduras (2), Colombia (2) y Paraguay (1).
 Mohme, que será reemplazado al frente de la SIP por el estadounidense Pierre Manigault, criticó a "los gobiernos (que) disfrazan la asfixia económica como si fueran solo vaivenes del libre mercado" para arremeter contra la prensa.
Manifestó así su "máxima preocupación por el cierre de una treintena de periódicos venezolanos por falta de papel, por las onerosas multas que aplica el gobierno de Ecuador a través de la ley mordaza de Comunicación, por la discriminación de la publicidad oficial que se comete en Argentina y en varios países del continente".

La libertad de prensa en Bolivia
La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) tiene en su portal el ranking anual de los países sobre el respeto a la Libertad de Prensa.
Bolivia, en lo que va del 2015, ocupa el puesto 94 de 180 países. El primero, Finlandia es el que se goza mayor libertad de expresión y Eritrea, el que más censura.
Bolivia el año 2012 ocupó el puesto 108 de 179 países; el 2013 se ubicó en el puesto 94 de 196 países; en 2014 estuvo, igual que ahora, en el puesto 94 de 180 países.
El portal también presenta una serie de noticias sobre acontecimientos específicos de asesinatos, censura o amenazas a periodistas. En el apartado de Bolivia, se publicó casos como la encarcelación del periodista Juan Carlos Paco Veramendi de la Radio Líder, los asesinatos de los periodistas Verónica y Víctor Hugo Peñasco y amenazas hechas por alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, entre otros.
Fuente: diario El Deber

 

8.12.2015

Raúl Peñaranda ganó el prestigioso premio Cabot de periodismo por su inclaudicable trayectoria

El premio Cabot es el galardón de periodismo más antiguo de las Américas, fue instaurado en 1938, y uno de los más prestigiosos. El único periodista boliviano que lo había ganado con anterioridad fue, en 1990, Huáscar Cajías, exdirector y fundador de Presencia.

Raúl Peñaranda ganó el premio Cabot de periodismo
Raúl Peñaranda denunció el acaparamiento de medios por parte del Estado en su libro Control Remoto 
La Paz, 12 de agosto (ANF).- El periodista Raúl Peñaranda, que es editor general de ANF y editor del suplemento Aldea Global de Página Siete, ganó el premio Cabot de periodismo, que entrega anualmente la universidad de Columbia, de Nueva York.

Al dar la noticia, el boletín de la universidad de Columbia dijo: “Raúl Peñaranda es uno de los más talentosos periodistas de Bolivia hoy en día. Ha sido un exitoso emprendedor mediático, un innovador, un destacado editor y analista, un prolífico autor de textos y una ‘voz razonable’ en el acalorado y polarizado escenario político que su país ha vivido en años recientes”,

El premio Cabot es el galardón de periodismo más antiguo de las Américas, fue instaurado en 1938, y uno de los más prestigiosos. El único periodista boliviano que lo había ganado con anterioridad fue, en 1990, Huáscar Cajías, exdirector y fundador de Presencia.

La nota de prensa de la Universidad, que también entrega el premio Pulitzer a periodistas norteamericanos, destaca que “la firme posición (de Peñaranda) contra el abuso de poder y la concentración mediática por parte del régimen de Evo Morales, particularmente en su libro Control Remoto, le hizo pasible de una incansable persecución por parte del gobierno, que lo llamó un traidor y un espía. Pese a ello, Peñaranda continúa escribiendo sus columnas y artículos y trabajando en su suplemento Aldea Global y ANF”.

El Cabot se entrega por la trayectoria del galardonado, no por un trabajo periodístico específico.

El premio consiste en una medalla y 5.000 dólares, además de un viaje pagado para dos personas a Nueva York para asistir a la recepción del galardón, que será en octubre próximo y que entrega el presidente de esa universidad. Cada año la universidad premia a cuatro periodistas de las Américas, en esta ocasión lo recibirán también el periodista brasileño Lucas Méndes, del canal GloboNews, y los norteamericanos Simón Romero (del New York Times) y Mark Stevenson (de Associated Press). Una mención especial se dará al cubano-norteamericano Ernesto Londoño, (del New York Times) que ha demandado el fin del bloqueo contra Cuba.

Peñaranda dijo sentirse “muy orgulloso” por el galardón y agregó que es un reconocimiento a todos los periodistas bolivianos que trabajan en un escenario de presiones, agresiones y asfixia económica propiciados por el gobierno. Peñaranda ha denunciado que existen escasos medios independientes en el país y que la mayoría ha sido comprado por empresarios amigos del régimen o cooptado utilizando presiones y elevados presupuestos de publicidad.

El galardonado es uno de los periodistas críticos con el gobierno y uno de los que ha recibido más acoso por parte de las autoridades, que lo acusaron de “agente chileno”, “vendepatria”, “traidor” y “títere de la extrema derecha”, entre otros.

En dos ocasiones, el periódico Cambio publicó sobre él separatas de ocho páginas para intentar desprestigiarlo con esas y otras acusaciones.

8.10.2015

Identifican a ONG´s que incomodan al Gobierno

García Linera denunció que gobiernos extranjeros son los que financian los trabajos de esas organizaciones. Lamentó que muchas defiendan intereses de trasnacionales 

El vicepresidente dijo que la corrupción es el cáncer de la Policía que se extiende y corrompe la moral y el comportamiento de algunos agentes
La autoridad reiteró la amenaza de expulsar del país a las organizaciones que hagan política a nombre de cooperación.
 
El Gobierno identificó a cuatro Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s) que "hacen política" en el país y defienden intereses de grupos trasnacionales. El vicepresidente Álvaro García Linera reiteró la amenaza de expulsar a esas instituciones.

"Hay varias en Bolivia que están siendo financiadas por gobiernos extranjeros. Milenio, depende de Gonzalo Sánchez de Lozada y el MNR, gonista a morir. Fundación Tierra ha sido dirigida por un exminsitro de Goni, CEDIB y Cedla, que hacen política con la defensa del medio ambiente a la cabeza de unos trotskistas verdes", explicó la autoridad.

En un acto en Santa Cruz, el mandatario dijo que esas ONG´s se reunieron con dirigentes de organizaciones sociales para entregarles datos que puedan afectar la gestión del Gobierno y postergar proyectos de desarrollo.

"Hay otras ONG's que hacen política. ¿Quiere hacer política? Bien, forme su partido político y vayan a las elecciones, pero no con el pretexto de ONG's buscan defender intereses de las trasnacionales", argumentó García Linera.

Ratificó que "no tienen derecho a hacer política y entrometerse en nuestro país, si hacen eso, nosotros les decimos que se vayan fuera", tal como lo afirmó el pasado fin de semana y garantizó que el Gobierno se encarga de cuidar el medio ambiente.

Gobierno no dará publicidad a medios de comunicación que son “cuasi partidos”

Por supuesto que a algunos medios nosotros no vamos a dar recursos porque son para-partidos políticos y encima mienten”, afirmó el vicepresidente, Álvaro García Linera.
 
Gobierno no dará publicidad a medios de comunicación que son “cuasi partidos”
Vicepresidente asegura que hay medios que hacen política.

La Paz, 10 de agosto (ANF).- El vicepresidente Álvaro García Linera negó que ejerza presión o coerción contra medios de comunicación críticos para obligarlos a asumir una línea favorable a la administración de Evo Morales, pero aseguró que el gobierno no entregará publicidad a aquellos que en su criterio “hacen política partidaria” en vez de informar.

En relación a una supuesta “estrategia de asfixia económica” del gobierno hacia algunos medios de comunicación, García Linera dijo en conferencia de prensa: “Hay medios que hacen política, que son partidos políticos o cuasi partidos políticos o para-partidos. Por supuesto que a algunos medios nosotros no vamos a dar recursos porque son para-partidos políticos y encima mienten”.

Aseguró que desde 2006, el Presidente y él fueron “honestos y transparentes” para encarar a los medios comunicación que “mienten”. “Hemos sabido colocar nombre y apellido y (nuestra) diferencia política con los medios de comunicación”, sostuvo.

Hace poco, la periodista y conductora del programa En Directo que se difunde en radio Erbol, Amalia Pando, renunció a su cargo, denunció que el gobierno pidió su cabeza y que se alejaba del cargo para permitir que la radioemisora eluda su “asfixia económica”. Este lunes denunció que el objetivo final del gobierno es “la clausura” de Erbol.

6.25.2015

ANF replica a Galindo con una carta abierta

Galindo envió una carta a ANF ofreciendo derecho a réplica a la periodista que la demandó por discriminación. El director de la agencia le respondió con otra carta
Galindo entrevistó a Gracia en su radio
Maria Galindo entrevistó a Isabel Gracia en radio Deseo el pasado 26 de mayo. En junio la periodista presentó una demanda en contra de la conductora
El 26 de mayo pasado, la periodista de la Agencia de Noticias Fides (ANF), Isabel Gracia fue invitada por María Galindo, conductora de radio Deseo a una entrevista. El tema acordado era una crónica escrita por Gracia sobre las madres privadas de libertad.

El 18 de junio, la periodista de ANF presentó una demanda ante la Autoridad de Telecomunicaciones y Transporte (ATT), porque en la citada entrevista, Galindo habría usado expresiones xenófobas y racistas en su contra.

El 22 de junio, Galindo envió una carta abierta a ANF exigiendo y ofreciendo derecho a réplica.

Este miércoles 24 de junio, el director informativo de ANF le responde a Galindo. A continuación, le presentamos el texto original de esa carta.

Lo qué dice la carta

En principio, expreso constancia de haber recibido la carta que me diriges y entregas a nuestras oficinas el 22 de junio del presente año. Ese mismo día procedimos a difundir su contenido en forma de noticia, dado su carácter público.

A fin de fijar con claridad mi respuesta, me permito redactarla, enumerando los párrafos para facilitar su comprensión.

1. Tu carta tiene un destinatario equivocado. Ha sido nuestra colega Isabel Gracia quien ha sufrido maltrato de tu parte en radio Deseo y ha sido ella quien ha presentado una demanda en tu contra ante la ATT. Si bien Isabel trabaja en ANF, no es este medio de comunicación quien enfrenta el conflicto. Debiste haberle remitido tus dos páginas a ella. De cualquier modo, ANF respalda plenamente a su periodista en este caso particular. Por eso respondemos acá por primera y última vez al fondo del asunto.

2. La oferta no te corresponde. El derecho a réplica debe ser solicitado por la víctima; no es una concesión del que acalla o avasalla. Si consideras que Isabel, 27 días después de la entrevista que le hiciste, debería gozar de derecho a réplica, no te corresponde asignárselo, y menos aún fijar las condiciones para su verificación en la práctica (en un monólogo de 20 minutos y con la sugerencia de que lea su crónica ante tus micrófonos).

3. Tu demanda de derecho a réplica para que ANF difunda la entrevista del 26 de mayo es una incitación pública a cometer una falta. De acuerdo a nuestro ordenamiento legal, cualquier medio que "autorizare y publicare ideas racistas y discriminatorias será pasible de sanciones económicas y de suspensión de licencia de funcionamiento, sujetos a reglamentación". En la citada entrevista, tú expresas ideas xenófobas y discriminatorias que nosotros no podemos seguir reproduciendo, como lo has venido haciendo de forma insistente desde que registraste el repudio generado por el hecho en las redes sociales.

4. Tu tono amistoso es al menos muy singular. Aunque en tu carta sostienes que la tuya es "una postura amigable", en el resto del texto acusas a ANF de distorsionar, impulsar la censura a tu trabajo, pretender cortarle la lengua a cualquier comunicador y de obtener propaganda de forma ilegítima. Solo aclaro que las sanciones legales a las que podrías ser sometida no contemplan cortes de lengua y tampoco clausura definitiva.

5. El fondo de este debate es otro. Finalizo recordándote que la demanda que podrías enfrentar, no versa sobre el colonialismo o cosa parecida, aunque el modo en que se hacen las llamadas "barricadas" se desprenda del colonialismo y del ejercicio de la violencia simbólica de quien conduce un programa, procediendo al linchamiento verbal y expedito de sus invitados o invitadas.

4.16.2015

Murió el reconocido periodista Juan León

Falleció a los 72 años de edad aquejado de cáncer de páncreas. Recientemente fue reconocido como “Periodista Destacado, Defensor de la Democracia y de la Libertad de Expresión” por la Asociación de Periodistas de La Paz.

Murió Juan León: el 2 de abril escribió un
El 2 de abril Juan León escribió un "hasta pronto" en su última columna

La Paz, 16 de abril (ANF).- Falleció Juan León Cornejo, periodista con una amplia trayectoria dentro y fuera del país y reconocido por ser un defensor a ultranza de la democracia y la libertad de expresión. Su vida se apagó este jueves 16 de abril a las 10.30 de la mañana tras perder la batalla contra el cáncer de páncreas.  

El periodista Humberto Vacaflor, cuñado y amigo suyo, confirmó la muerte a radio Fides y anunció que sus restos están siendo trasladados al cementerio jardín de La Paz para ser velados y enterrados. 

Precisamente la enfermedad no le permitió recoger el galardón que la Asociación de Periodistas de La Paz le otorgó el pasado mes de marzo. El Directorio de esta institución lo declaró “Periodista Destacado, Defensor de la Democracia y de la Libertad de Expresión”. Su hija Romina recibió el premio en su nombre.

Juan León ejerció su profesión con dignidad hasta sus últimos días. Desde el 2012 estaba al frente de la dirección ejecutiva de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y escribía regularmente una columna de opinión para el diario Página Siete.

En su última entrada registrada el 2 de abril, el periodista realizó un análisis de las elecciones subnacionales y lo cerró con la siguiente despedida: “Esta columna marca hoy una tregua, espero sea temporaria. Permítanme agradecerles, amigos lectores, su paciencia. Igual que a los medios que la cobijaron durante tanto tiempo. Hasta pronto”. 

Dilatada carrera periodística

El amplio bagaje y el aporte que selló en la comunicación boliviana lo avala su trayectoria al frente de muy diversos medios de comunicación nacionales y extranjeros. 

Su incursión en el mundo periodístico fue con tan sólo 18 años como corrector de pruebas en el semanario Presencia, que más tarde se convertiría en diario y en el que trabajó como redactor y jefe de informaciones. Este último cargo lo ejerció en 1970 después de volver de Italia donde recibió una beca para estudiar periodismo. 

Siempre mantuvo firmes sus convicciones democráticas y de libertad de expresión, las mismas que le llevaron al exilio en Uruguay durante la dictadura de Hugo Banzer. Allí trabajó en los organismos de integración latinoamericana ALALC y Aladi. Cuando se restableció la democracia en Bolivia, volvió para trabajar durante diez años en la agencia AP. 

Buenos Aires fue su siguiente destino, donde le designaron jefe de redacción de la agencia ANSA para América Latina, cargo que ejerció durante siete años. A su retorno se desempeñó como gerente de comunicación de la empresa ENTEL antes de que ésta fuera nacionalizada. Posteriormente volvió a la agencia ANSA como corresponsal en Bolivia.

En una carta escrita por él y que leyó su hija Romina en el acto de entrega del reconocimiento en la Asociación de Periodistas de La Paz, señaló que la profesión periodística “representa al oficio más digno, a la función más valiente, que agrupa a hombres y mujeres resueltos a entregar su vida por llevar la verdad desde las teclas de una máquina de escribir, un micrófono o una pantalla de televisión a los ojos y oídos del público”. 

Recordando sus lecciones

Raúl Peñaranda, quien trabajó desde muy joven con León, escribió en el diario "Página Siete" lo siguiente acerca del fallecido:

El martes asistí al acto en el que la Asociación de Periodistas de La Paz declaró "Periodista destacado, defensor de la democracia y de la libertad de expresión” al colega Juan León Cornejo. Él estuvo ausente por motivos de salud, pero la ocasión fue propicia para que varios de sus colegas recordáramos la valía, humana y periodística, del homenajeado, que su hija Romina se comprometió a transmitirle.

Por una rara coincidencia, estuve pensando mucho en Juan estos días en que empecé un nuevo trabajo como editor general de ANF, una agencia de noticias. Las oficinas están en el edificio Ayacucho, un piso más abajo que las de otra agencia, AP, en la que en 1989 fui admitido precisamente por Juan. Primero para hacer una pasantía y luego como redactor. Juan fue mi primer jefe.

Pero no sólo fue un jefe, sino también un maestro. Por alguna razón me agarró cariño y dedicó muchas horas a enseñarme el oficio.

Me pedía que escribiera notas sobre los asuntos noticiosos del día y después se ponía a la máquina (y también al télex, en realidad). Luego, los dos, solos en la oficina, empezaba a editar mis textos en voz alta. Yo sentado a su lado.

"No, esto no se hace así, se hace asá, Raulito”; "no, esto no se escribe de esta manera, se escribe de esta otra, Raulito”; "no, esto no se cita de esta forma, se cita de esta otra, Raulito”. Así por meses. Su paciencia, persistencia y generosidad conmigo fueron infinitas. Y después de redactar notas me alentó a que hiciera también análisis periodísticos y luego crónicas. En realidad, ya salido de la universidad, obtuve de él una maestría en géneros periodísticos.

Años después yo pensaba cuánto hubieran costado unas clases personalizadas como las que él me dio, todos los días, por un período largo. Uno de los mejores periodistas de Bolivia dedicado a enseñarme el oficio en exclusiva, sólo porque él era una buena persona y quería pasar sus conocimientos. Yo me sentía como el albañil novato que aprende de su maestro la mejor forma de tomar la espátula y esparcir el estuco. Tengo los mejores recuerdos de ese tiempo.

La otra coincidencia es que Juan tenía entonces 48 años, los mismos que tengo yo en este momento. Me toca a mí ahora, también en una agencia de noticias, también en el edificio Ayacucho, también respecto a géneros noticiosos, enseñarles a otros aprendices a tomar la imaginaria espátula y empezar de nuevo el ciclo.
Aspiro a hacerlo con la misma sabiduría que él y su paciencia. Dentro de años, los actuales bisoños redactores y redactoras de ANF seguramente enseñarán algunos de esos trucos a otros periodistas del futuro que estén empezando el oficio en ese momento.

Pero hubo más. También aprendí de Juan que el periodista debe mantener distancia, desconfiar del poder, tener la cabeza fría, no dejarse obnubilar por los  pajpacus  de cada época, asumir una mirada crítica, estar atento a los probables conflictos de intereses y, sí, cuando se debe, difundir sin complejos las cosas positivas. Y también saber admitir los errores.

Al declararlo "Periodista destacado, defensor de la democracia y de la libertad de expresión”, la APLP recordó que Juan ha consagrado su carrera, de más de 50 años, a luchar por la libertad de expresión, por la dignidad del periodismo, por la autonomía que debe tener la prensa respecto de los gobiernos de turno y por su lucha contra las dictaduras (en 1971 fue exiliado a Uruguay).

También se recordó que Juan, todavía adolescente, fue corrector de pruebas de Presencia, cuando éste era un semanario, y luego redactor cuando fue convertido en diario.

 Después del exilio y su paso por AP, fue jefe de redacción de la agencia ANSA para América Latina (en Buenos Aires) y, desde 2012, se desempeña como director ejecutivo de la ANP, un puesto desde el que defiende a los periodistas y los medios de las presiones que ejerce el Gobierno. Larga y fructífera carrera.
Mientras tanto, gracias y hasta pronto, maestro.